Cómo Escribir Personajes Femeninos

Por Marivi Cervi
cómo escribir personajes femeninos

Uno de los primeros posts que escribí en este blog fue Cómo crear personajes inolvidables, donde ya dediqué unos párrafos a los personajes femeninos en la literatura. Os invito a echarle un vistazo si estáis interesados pero, en resumen, lo que decía era esto:

Los personajes femeninos están simplificados y llenos de clichés.

No me refiero a todas ellas, pero sí a un buen porcentaje, tanto que no es difícil encontrar ejemplos (el famoso cliché de la mujer en la nevera  ilustra el caso bastante bien). 
Al igual que la concienciación sobre los temas de género va creciendo, el interés por por crear personajes femeninos complejos y relevantes en la trama también aumenta. Sin embargo, algunos de los tópicos los tenemos tan asumidos en nuestro fuero interno que es fácil acabar replicándolos sin darnos cuenta.

Androcentrismo en la Literatura

Una práctica bastante común en la ficción es el Principio de la Pitufina. Según esta práctica, se coloca a un único personaje femenino entre un amplio elenco de personajes masculinos para dar representación a todos los arquetipos considerados femeninos.

Esto se debe, entre otras cosas al androcentrismo presente en la literatura. Esta palabra hace referencia a la práctica (que puede ser consciente o no) de darle al hombre y a su punto de vista una posición central en el mundo, las sociedades, la cultura y la historia, excluyendo e invisibilizando a la mujer.

Estereotipos Femeninos

En el artículo de Cómo crear personajes inolvidables escribí sobre cómo la literatura trata a las mujeres como personajes pasivos y con mucho menos peso en el desarrollo de la trama que sus compañeros chicos. De hecho, si te paras a pensar un poco en algunas de las novelas (o las películas) más famosas encontrarás multitud de casos en los que las mujeres están ahí para:

  • Servir como consorte a un personaje masculino.
  • Convertirse en la razón por la que este personaje toma una decisión a lo largo de la historia (ya sea emprender la aventura, asumir un riesgo, obtener una mayor profundidad emocional, sobreponerse a un bache…).

Algunos de los clichés femeninos son tan básicos como estos, y a pesar de todo se siguen repitiendo con frecuencia tanto en cine como en literatura:

La Damisela en Apuros

Empecemos por el estereotipo más básico. La damisela en apuros es un tema clásico en el arte, literatura y cinematografía en todo el mundo. Normalmente está representada por una mujer joven, de gran belleza y frágil que se encuentra en un gran aprieto del que no puede defenderse, por lo que necesita que un héroe la rescate.

Este es un estereotipo al que estamos muy acostumbrados (hola, Disney, ¿qué tal?), pero que es muy dañino, ya que no solo utiliza a la mujer para hacer brillar al héroe masculino sino que muestra a estos personajes femeninos como imprudentes e ingenuas hasta el punto de la incompetencia.

La Chica Guay que “No es como las demás”.

Esta es una chica que por alguna razón parece no llevarse muy bien con las compañeras de su género, por lo que no tiene muchas amigas. Traza una línea de distancia con ellas porque no le gusta el rosa, o ir de tiendas, o cotillear o (*inserte aquí tópico femenino*). Así que todos sus amigos son chicos. A ella le gustan los videojuegos y otras cosas más varoniles y todos los de la pandilla piensan que es súper guay y están secretamente enamorados de ella. Por supuesto, es guapísima.

Estoy cansada de ver que para que a una mujer se la considere “guay” por el género masculino tiene que o bien, ser la líder de las animadoras, o ser un hombre con pechos. Por que parece, que ser una chica normal, con inquietudes de chica y hobbies de chica, no está considerado socialmente como algo que tomarse en serio o que admirar.  Con esto volvemos al androcentrismo del que hablábamos antes.

La Mujer Fuerte

Este  tópico tiene bastante del anterior, aunque concretado en un tipo de personaje muy particular. En los últimos años ha estado muy de moda el arquetipo de los personajes femeninos fuertes, en un intento (muchas veces fallido) de equilibrar la balanza entre personajes masculinos y femeninos.

El problema es cuando para construir una mujer fuerte copias los atributos que harían fuerte a un hombre y se los pegas a tu personaje femenino. De esta forma, el resultado no son mujeres resilientes, con determinación o que se enfrentan a grandes problemas y salen adelante, sino cáscaras vacías con increíbles técnicas de lucha.

Quizás te suene este tipo de personaje:

  • Es sexy a la par que intimidante.
  • Patea culos como nadie.
  • Su maestro ha sido un hombre.
  • Actuar de la misma forma que lo haría un hombre pero siendo una mujer. 
  • O incluso, se comporta como un autómata.
  • Ha sido víctima de algún que otro abuso.

Este último punto es el que peor llevo. ¿Cuántos personajes femeninos “fuertes” han sido víctimas de violaciones? El primer ejemplo que se me viene a la cabeza es Daenerys Targaryen, quizás porque la saga de Juego de Tronos ha abusado bastante de este recurso literario (a mi parecer innecesario). Además, volvemos a caer en los mismos problemas de antes. Toda la trayectoria y evolución de un personaje femenino tenga a un hombre como catalizador de su evolución.

No es necesario victimizar a las mujeres ni recurrir a la violencia sexual contra ellas para endurecerlas y, además, se trata de un recurso muy trillado que no va a ayudar a que la historia que estás escribiendo brille.

La Solterona

Este es un personaje muy de comedia romántica. Una mujer que probablemente esté ya rozando los 30 y empieza a temer que la única compañía que va a tener durante el resto de su vida va a ser una pareja de gatos. Así que empieza a hacer todo tipo de cosas ridículas para atraer la atención de un hombre. Están desesperadas por conseguir atención, se montan novelas mentales y pierden la dignidad, muchas, muchas veces.

Este es un estereotipo del que se ha abusado tanto que no va a aportar nada nuevo a una historia y, de hecho, es una manera bastante perezosa y simplita de construir un personaje.

La que compite con otra por la atención de un hombre

Si has leído todo lo anterior ya adivinarás lo que pienso de este estereotipo, así que lo único que me queda por decir es QUE NO LO HAGAS. Resulta muy cansino que el papel de los personajes femeninos esté siempre ligado a un hombre, que su mayor preocupación sea su relación con los hombres, etc. Pero esto se vuelve mucho peor cuando el personaje que construyes compite con otra de su mismo género para conseguir la atención del héroe masculino.

Cómo Escribir mujeres realistas

  • Olvídate del físico. No necesitan melenazas rubias, curvas seductoras ni sonrisas pícaras. Enfatizar demasiado el físico, no solo puede resultar muy sexista, sino que puede hasta rozar lo creepy (*ejem* Haruki Murakami y su obsesión con los pechos). 
  • Dale una razón de ser. ¿Qué pinta ella en la historia? ¿Es necesaria? Asegúrate que ese personaje no está ahí solo para adornar o reafirmar a algún personaje masculino.
  • Dale un objetivo. En narrativa, las mujeres tienden a ser más pasivas que los hombres. A las protagonistas femeninas tienden a pasarles un suceso detrás de otro sin que ellas busquen o persigan nada. En Crepúsculo, poco tiene que hacer Bella para que el vampiro más sexy de su instituto se interese por su anodina persona. En la Bella Durmiente, la prota se pasa todo el cuento roncando. Y así.
  • Cuidadito con los clichés. Y me refiero tanto al estereotipo de la “damisela en apuros” como al de la “mujer fuerte” y “la chica que no es como todas las demás”. Al convertir a una mujer en un arquetipo masculino con útero le estás haciendo un flaco favor al género femenino.
  • Dale una amiga. Con quien comparta sus sueños, intereses. Con la que hable de ciencias, de lo que comió la noche anterior, de su vida. Y OJO, que ni siquiera es necesario que hablen de hombres. De hecho, pon a tus dos amigas juntas en una escena, finge por un momento que los hombres no existen y escribe. A ver qué sale. 
  • No es obligatorio darle un interés romántico. Si tu protagonista es una mujer, recuerda que no tiene que haber un hombre de por medio para que la historia esté completa. Hay muchos otros temas, aparte del amor y las relaciones románticas, que se pueden abordar.

El Test de Bechdel

Otra manera de evaluar la brecha de género en ficción es aplicando el Test de Bechdel. Es un test muy simple y consiste básicamente básicamente en preguntarnos si la historia cumple los siguientes requisitos:

  1. Aparecen al menos dos personajes femeninos (que tienen nombres)
  2. las cuales hablan entre ellas
  3. sobre algo distinto a un hombre

¿Parece fácil no? Teóricamente no tiene dificultad ninguna y, sin embargo, es muy fácil encontrar ejemplos en ficción que hacen justamente lo contrario. Si tienes curiosidad por comprobar qué películas cumplen este test puedes visitar la página bechdeltest.com

Libros para empaparte de personajes femeninos

  • Mujercitas, de Louisa May Alcott (escrito por una mujer)
  • Ana de las Tejas verdes, de Lucy Maud Montgomery (escrito por una mujer).
  • Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen (escrito por una mujer).
  • Siempre Hemos vivido en el Castillo , de Shirley Jackson (escrito por una mujer).
  • Desayuno con diamantes, de Truman Capote.
  • Una habitación propia, de Virginia Woolf (escrito por una mujer).
  • Kim Ji-Young, nacida en 1982, de Cho Nam-joo (escrito por una mujer)
  • 1000 soles espléndidos, de Khaled Hosseini.
  • Alias Grace, de Margaret Atwood (escrito por una mujer).
  • La Vegetariana, de Han Kang (escrito por una mujer)

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