Tipos de Narrador, ¿Cuál Elegir?

Por Marivi Cervi
Tipos de Narrador

Una de las decisiones más importantes al empezar un nuevo proyecto es la voz del narrador. Existen muchos tipos de narrador y escoger el que más conviene a nuestra historia es fundamental, ya que sustenta la narración. Una voz mal escogida es una de las tareas más tediosas de corregir. 

Por popularidad, el narrador omnisciente y el narrador en protagonista ganan por goleada. Sin embargo, no son las únicas opciones. Algunas combinaciones más arriesgadas pueden darle un toque único a tu novela si se utilizan bien. Cada voz puede transmitir cosas diferentes y cambiará el alma de la historia. 

Narradores en primera persona

Escoger la primera persona significa optar por una voz poco objetiva. Nos obliga a los lectores a coger con pinzas la información y profundizar en los silencios. Para mí es la más interesante por la cercanía que genera con el personaje aunque puede suponer un reto. Antes de empezar a escribir debes conocerlo como la palma de la mano por lo que es buena idea invertir algunas horas extra en la creación de tu personaje.

Narrador Protagonista

Transmitir la percepción que tiene de los hechos el protagonista es más importante que los hechos en sí mismos. Es ideal para transmitir emociones y hacernos empatizar con el personaje, ya que durante el transcurso de la trama nos calzamos sus zapatos y ver el mundo a través de sus ojos. 

Es uno de los narradores más utilizados hoy en día y podemos encontrar cientos de ejemplos. Quizá unos de los más famosos sea Holden Caulfield, un adolescente enfadado con el mundo que nos cuenta sus peripecias en su paso a la edad adulta:

Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero porque es una lata, y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada. Para esas cosas son muy especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no hay quien les gane. Además, no crean que voy a contarles mi autobiografía con pelos y señales. Sólo voy a hablarles de una cosa de locos que me pasó durante las Navidades pasadas, antes de que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme aquí a reponerme un poco.

El Guardián entre el Centeno, J.D. Salinger

TOO MUCH intensidad para 266 páginas.

Narrador Testigo

El personaje que cuenta la historia habla en primera persona pero es un observador. Su atención se centra en otro personaje, en algo que ha visto u oído. Normalmente no interviene en los hechos y si lo hace apenas tiene peso en los acontecimientos, pero filtra la historia desde su punto de vista.

Un buen ejemplo es Nick Carraway:

Nick Carraway Narrador del Gran Gatsby

“En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas por la cabeza.‘Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien –me dijo– ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas…’

El Gran Gatsby, Scott Fiztgerald.

Otro clásico donde podemos encontrar este narrador es en Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë.

Narrador en primera persona del plural

Aquí se habla de un NOSOTROS. Este es un tipo de narrador muy poco común y he leído pocos libros que lo utilicen. Se trata de una voz narrativa complicada de mantener durante toda una novela y requiere mucha técnica hacerlo bien. Además, al tratarse de un recurso tan inusual, el lector tiende a centrar más su atención en la propia voz y alejarse de la historia. La identidad del narrador se difumina en el grupo lo que crea un efecto “borroso”, que envuelve la voz en un halo de misterio.

Un buen ejemplo lo encontramos en Las Vírgenes Suicidas, de Jeffrey Eugenides. Aquí nos encontramos con el extraño caso de que el narrador, además de ser plural es testigo de los hechos. Un puñado de adolescentes (no se sabe cuántos exactamente) nos cuentan el suicidio de cinco hermanas de su barrio y fantasean acerca de cómo eran sus vidas.

Narrador plural en las virgenes suicidas

A fin de cuentas, daba igual la edad que tuviesen, el que fueran tan jóvenes, lo único que importaba era que las habíamos amado y que no nos habían oído cuando las llamábamos, que seguían sin oírnos ahora, aquí arriba, con nuestro escaso cabello y nuestra barriga, llamándolas para que salgan de aquellas habitaciones donde se habían quedado solas para siempre, solas en su suicidio, más profundo que la muerte, y en las que ya nunca encontraremos las piezas que podrían servir para volver a unirlas…

Las Vírgenes Suicidas, Jeffrey Eugenides.

Narrador en tercera persona

Narrador omnisciente

El DIOS, aquel que lo sabe todo, es el tipo de narrador que ha predominado en la novela durante mucho tiempo. Pretende contar la historia de la manera más objetiva posible y normalmente no se implica en el relato. Conoce lo que piensan y sienten los personajes, todos los detalles de los acontecimientos, e incluso puede anticipar eventos que ocurrirán en el futuro. Es una de las voces más fáciles de dominar, ya que es un narrador muy flexible.

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

Cien años de soledad, Gabriel García Marzquez

Narrador equidiscente

Suele confundirse con el omnisciente, pero varía en el punto de vista. Así como nuestro narrador Dios es capaz de meterse en la mente de todos los personajes y contarnos qué pasa por ellas, el equidiscente se centra en los pensamientos del protagonista. Al tratarse de un narrador en tercera persona ofrece una mayor verosimilitud aunque sigue sin ser totalmente objetivo.

Un ejemplo de este tipo de narrador lo encontramos en La Maldición de Hill House. En este caso el narrador está muy cerca de la conciencia de Eleanor Vance, que por ciertos motivos, no puede contar la historia ella misma:

Eleanor miró las ventanas, que parecían contemplarla desde las alturas; a un lado, la torre aguardaba confiada. Podría haber llorado pero se limitó a dedicar una sonrisa a la casa, mirando hacia su ventana, a las divertidas facciones del edificio que la contemplaba sosegadamente. Ahora la casa está aguardando, pensó, está esperándome a mí; nadie más que yo podría satisfacerla.

La Maldición de Hill House, Shirley Jackson.

Narrador en segunda persona

Muy poco común, principalmente utilizado en el género epistolar o en novelas escritas con forma de cartas, mails, etc. También se trata de un narrador complejo, ya que no estamos acostumbrados a escribir en segunda persona y resulta muy fácil cometer fallos. Además, requiere la habilidad de intuir lo que está pensando o sintiendo el lector para crear una atmósfera creíble.

Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro.

Diario de Invierno, Paul Auster.

Podría seguir un buen rato hablando de distintos tipos de narrador y poniendo ejemplos, pero me temo que no terminaríamos nunca. ¡Ahora me gustaría saber qué opinas tú! ¿Qué narrador te gusta utilizar? ¿Has explorado más allá de las opciones más típicas?

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